Postura Crítica
Creo que los seres humanos dejamos huellas no solo en el espacio físico, sino también en la memoria y, en mi caso, en los materiales con los que trabajo y que transformo. A través de mi obra, investigo la relación entre el cuerpo, los objetos y el entorno, explorando cómo los rastros que dejamos van construyendo identidad y pertenecen a una red más amplia de conexiones. Me interesa trabajar con papel por su fragilidad y capacidad de transformación. Al mezclarlo con diferentes materiales, como hilos y textiles, creo “objetos imposibles” que reinterpretan y resignifican lugares que, a veces, evocan estructuras y espacios de mi infancia: lugares refugio. Un ejemplo de esto es la serie Río y conjuro (2023), donde no busco representar la pérdida o el deterioro como un fin en sí mismo, sino entender cómo los materiales pueden ser parte de un proceso de reconstrucción. En estas piezas, las cuencas de los ríos se muestran de manera lúdica, como si estuviera restaurándolas. Desde la antropología, Tim Ingold habla de los materiales no como cosas estáticas, sino como entidades en constante formación, afectadas por el tiempo y la interacción humana. Me interesa esta idea aplicada al arte: cómo los materiales y sus procesos pueden generar espacios de equilibrio y sanación, en lugar de solo documentar el desgaste. También me interesan las repeticiones, ya que los actos repetitivos se convierten para mí en un ritual, una forma de meditación. En la serie Reconocimiento facial (2024), a través del acto repetitivo de doblar papel, creo rostros precolombinos. Estas obras me permiten entrar en ese “ritual” y, al mismo tiempo, continuar con mi interés en buscar el origen, la raíz.